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domingo, 18 de mayo de 2008

La Bioespeleología en España. Resumen histórico

PRIMER PERIODO (1861-1907)
- Schaufus (1861) describe dos nuevos géneros de sílfidos cavernícolas del norte de España.
- Uhagón (1881 a 1898) y M.M de la Escalera dan a conocer diferentes representantes de coleópteros cavernícolas (Catopidae).
- Pérez Arcas describe el Speocharis cisnerosi de la famosa cueva de El Reguerillo de Madrid.
- I. Bolívar (1880) describe el género Dolichópoda y su especie Dolichópoda linderi frecuente en cavidades catalanas.
- Cazurro y Ruiz (1888) publican una relación de localidades conocidas de Dolichopoda lindera en Cataluña.
La totalidad de los trabajos publicados en este período consiste en simples descripciones aisladas de formas nuevas, como corresponde a la época y a las primeras etapas de cualquier disciplina, excepto un trabajo de Escalera en 1889.
SEGUNDO PERÍODO (1907-1939)
- E.G. Racovitza (1905) descubre en las cuevas del Drac un Typhiocirolana.
- Lagarde estudia los hongos de las cavidades y cita unas Isardias sobre cadáveres de Bathysciinae.
- E, Simón continúa en Bioespeleológica su labor sobre arácnidos.
- Del resumen histórico del primer período se deprende una acusada falta de vinculación entre los investigadores que se interesaron por la fauna cavernícola, Para poneer fin a todo esto nació en Francia la publicación Bioespeleológica, vasta obra para elaborar un proyecto de "Historia Natural del Dominio Subterráneo
TERCER PERIODO(1939-1970)
- Los investigadores Cándido Bolívar y Federico Bonet se exilian al terminar la Guerra Civil en 1939.
- El investigador Zariquiey deja casi totalmente sus investigaciones bioespeleológicas y se dedica al estudio de los decápodos ibéricos.
- Año 1940. Se publican las memorias del VI Congreso Internacional de Entomología, celebrado en madrid en 1935, y con trabajos de Zariquiey y Español Coll.
- Años 1940-1948. Rambla, Balcells y otros colaboradores inician el estudio de los Quirópteros y su parásitos, emprendiendo el anillamiento de los mismos y el seguimiento de sus migraciones.
- Años 1940-1948. Vilarrubia, mateu, Lagar, Negre, Cobos, Escolá, Zariquiey y Español inicain sistemáticamente el estudio de los coleópteros. Al mismo tiempo se inicia la labor de estudio y clasificación de la fauna cavernícola en el Museo de Zoología de Barcelona.
- Años 1948-1960. Se crea el G.E.S en Barcelona en 1948; colaboran con el Museo (Armengou, etc, principalmente en Cataluña, Levante (Torres-Sala) y Almería (Cobos).
- En 1960 se inicia una nueva fase. Numerosos espeleólogos se vinculan al Museo de Zoología de Barcelona, efectuándose una gran labor de recolección bioespeleológica.
- En 1966 un grupo del E.R.E realiza una expedición al Gran Atlas (Marruecos) y descubren una nueva forma trglobia, el "Subilsia senenti". A partir de esta fecha se suceden numerosas expediciones de tipo científico por otros grupos españoles
CUARTO PERÍODO (1970- )
Aunque para algunos autores e investigadores el final del tercer período debe ponerse en el año 1960, he preferido el año 1970 por los grandes cambios que se han producido a partir de esa fecha. Y no sólo en el campo concreto de la Bioespeleología, sino en la espeleología en general; aunque para ser sinceros, sería a partir de 1975 cuando, con la introducción de la técnica alpina, se daría ese gran salto.
Actualmente, en la Bioespeleología, se ha producido una auténtica revolución; muchos grupos espeleológicos colaboran con entidades como los museos de zoología o los departamentos de Zoología, Ecología y Botánica de las Facultades de Ciencias; tales son los casos del Museo de Zoología de Barcelona, que ya en el año 1965 inició la organización de sus colecciones de material cavernícola. Igualmente, en los últimos años, las universidades de Málaga, Almería y León se han implicado en la investigación del medio subterráneo; en el caso de Málaga tenemos el ejemplo del estudio realizado en la Cueva de Nerja y en el de Almería, el Karst de yesos en Sorbas. En la Universidad de León, por el Departamento de Zoología de la Facultad de Biológicas, se han llevado a cabo importantes trabajos y estudios sobre la fauna hipogea, pricipalmente de esta provincia y la Cordillera Cantábrica, habiéndose impartido una asignatura titulada "Ecosistemas Subterráneos" por parte del profesor titular y catedrático Jose Maria Salgado Costas.
Nombres de investigadores como Francisco Español i Coll y Olegario Escolá están indisolublemente unidos a él.Igualmente, muchos zoólogos extrajeros han visitado nuestro país para conocer y estudiar la fauna cavernícola española, siendo acompañados por bioespeleólogos españoles.
Finalmente: creo que podemos sentirnos orgullosos del nivel alcanzado por la Bioespeleología en España; investigadores y bioespeleólogos como Francisco Español i Coll, Olegario Escolá, A. Cobos, Mateu, Ribera, Viñas, Zariquiey, X. Bellés, J. Fresneda, Salgado Costas y muchos otros, estan indisolublemente unidos a ella.

sábado, 17 de mayo de 2008

Nacimiento y desarrollo inicial de la Bioespeleología

Al principio fueron los animales que pueblan los mares, ríos, lagos o el suelo, los que atrajeron la atención de los investigadores; no sería hasta mucho tiempo más tarde cuando los naturalistas se empezarían a sentir interesados por el estudio de la vida en el medio subterráneo.

Sin embargo la visita de las grutas ha sido siempre un viejo hábito humano pues ya los Australopitecos y los Sinantropos buscaban refugio en las cavernas; más tarde el hombre de Neanderthal y en general el hombre primitivo harían de las cavidades su hábitat habitual. En la época del Magdaleniense este hombre, convertido en un increíble artista, supo reproducir pintando o dibujando sobre las paredes y techos de las grutas donde vivían, los animales que cazaban para su sustento. Uno de estos primitivos dibujó un insecto grabándolo sobre un fragmento de hueso que fué encontrado en la caverna de los Tres Hermanos en Montesquieu, Francia. Lucien Chopard, eminente investigador de la entomofauna, lo atribuyó al género Troglophilus.

Hay que dar un salto hasta principios de la Edad Moderna. Los habitantes de la región de Carniola y Dalmacia en la antigua Yugoeslavia, habían venido observando desde tiempos muy remotos un animal que ellos identificaban con un pequeño dragón que se refugiaba en la grutas de estas zonas: el Proteo, también conocido por su nombre vernáculo Olm. Johann Weichard Valvasor lo da a conocer para la ciencia en 1689 en una obra que dedica a su país; en ella habla de "un dragón" que vivía en una fuente cercana a Laibach. Ochenta años más tarde, en 1768, sería descrito por Laurenti con el nombre latino "Proteus anginus".
Tenemos ahora que hablar de un insigne explorador y científico alemán: Alexander von Humboldt. En el año 1799 se encuentra en la América española, concretamente en Venezuela; ese año visita en compañía del célebre botánico francés Bonpland la gruta que se conocía con el nombre de Cueva del Guácharo, en el valle de Caripe. Humboldt en su obra nos va a describir un pájaro de costumbres cavernícolas, que es conocido desde hace ya mucho tiempo por los naturales del país y al que llaman Guácharo, pero que es absolutamente desconocido para la ciencia. Recibiría el nombre científico de "Steatornis caripensis".
Llegados a esta fecha, no podemos aún hablar de Bioespeleología propiamente dicha, sino simplemente de Historia Natural. Los estudios sobre Zoología en cavidades prácticamente no existen; sobre Botánica aún menos, aunque será en el año 1772 cuando Johannes Antonius Scopoli publique el primer tratado de Botánica Subterránea: "Plantae subterraneae descriptae et delineate".
A partir de aquí tenemos que dar un gran salto hasta casi mediados el siglo XIX, pues va a ser precisamente en este siglo cuando la Bioespeleología empiece a tener una entidad propia.
En el año 1831 el conde y aventurero Franz von Hohenwart recolecta en la gran caverna de Adelsberg el primer coleóptero cavernícola, el cual sería descrito al año siguiente por Ferdinand Schmidt con el nombre de "Leptodirus hohenwarti". Morfológicamente destacaba por su gran fisiogastria y la gracilidad de sus apéndices.
En el año 1845, el zoólogo danés J.C. Schiodte visita las grutas de Carniola donde recolecta una fauna verdaderamente muy variada; insectos, anfípodos, arácnidos, crustáceos, etc. Cuatro años más tarde publicará la que se puede considerar primera obra de Bioesopeleología: "Especímenes de la Fauna Subterránea". Esta obra fundamental va a señalar el principio de la Bioespeleología.

Este mismo año de 1845, el científico austríaco Adolf Schmidt va a iniciar una exploración sistemática de las cavidades de la zona de Adelsberg; en 1854 oublicará una importante monografía considerada en seguida clásica. En ella da a conocer un estudio de la fauna cavernícola y ofrece una pequeña contribución botánica.


Y llegamos a 1907, un año crucial para el desarrollo de la Bioespeleología: el nacimiento de una asociación que recibirá el nombre de "Bioespeologica"; su nacimiento se va a deber fundamentalmente a uno de los científicos que más han hecho por el desarrollo de la Bioespeleología: el rumano Racovitza. Este zoólogo se rodeó de un equipo formado por naturalistas como el entomólogo francés René Jeannel. Los propósitos de esta fundación van a ser tres: 1) exploración sistemática de las grutas y búsqueda de fauna y biotopos subterráneos, 2) estudio y clasificación por especialistas del material recolectado y 3) Publicación de los resultado obtenidos en esos estudios.


Finalmente en 1920 se fundará, también por Racovitza, el Instituto de Espeleología de Cluj.


miércoles, 14 de mayo de 2008

La Bioespeleología


Armando Viré creó en 1904 el término Bioespeleología para designar la ciencia que tiene por objeto el estudio de los seres vivos que pueblan el dominio subterráneo. Esta ciencia, como tal, nació a mediados del siglo XIX y desde entonces se ha venido desarrollando gracias al concurso y dedicación de numerosos especialistas y de infatigables prospectores. Esta búsqueda proseguida durante más de un siglo nos permite hoy en día ofrecer un inventario muy completo de las formas subterráneas; centenares de escritos, publicaciones y artículos se han dedicado a la sistemática de las formas cavernícolas. Actualmente, se conocen muy bien la morfología de estos animales y ciertos aspectos particularmente señalables de su anatomía.

Sin embargo, hasta no hace mucho tiempo, los trabajos publicados acerca de la fauna cavernícola eran en su inmensa mayoría de orden puramente descriptivo y los datos que se poseían sobre estos seres eran extremedamente fragmentarios; los estudios experimentales efectuados sobre los cavernícolas eran ínfimos.

Había un motivo muy claro para este orden de cosas; las condiciones materiales que presidieron los principios de la Bioespeleología no dejaron de tener su influencia; el estudio de la fauna cavernícola se efectuó en sus inicios, y en la mayoría de los casos, por aficionados. Posteriormente, al entrar en liza los zoólogos y debido a su formación, se sintieron más interesados por la sistemática y la morfología que por la biología y la experimentación.

Desde mis inicios en la espeleología en el año 1970 me he sentido atraído más por su campo científico que por el deportivo; es cierto que me ha gustado y me gusta la exploración, pero no es lo mío. Y debe ser el signo de carácter que me imprime el pertenecer al signo Piscis, pues no soy capaz de dedicarme a una sola cosa. Es la eterna dualidad: dos peces nadando en dirección opuesta. Pero no creo que esto me haya supuesto problema alguno, pues las dos cosas que más me han interesado durante todos estos años de práctica espeleológica (la espeleoclimatología y la bioespeleología) ,en cierto sentido, se complementan; la fauna hipogea depende mucho de las condiciones medioambientales de una cavidad, y esas condiciones vienen definidas por parámetros como temperatura, humedad, ausencia de luz, etc. Un estudio bioespeleológico se puede complementar con otro de espeloclimática.


Durante mi etapa de estudiante de bachillerato las dos asignaturas científicas que más me gustaban eran las Ciencias Naturales y la Fisico-química; esto me llevó a matricularme en Biológicas en la Facultad de Ciencias de Málaga. Las prácticas de laboratorio de la asignatura de Zoología eran las que más me atraían. En el laboratorio teníamos lupas binoculares y claves de especies con la que podía intentar clasificar la entomofauna capturada en las cuevas visitadas. Pero el problema era siempre el mismo: en Málaga no había especialistas en fauna cavernícola y las claves servían hasta cierto punto. Durante aquellos años pude contar con la inestimable ayuda de Francisco Español Coll, director del Museo de Zoología de Barcelona y Olegario Escolá, su discípulo.

Durante todos estos años he podido recolectar en las cavidades andaluzas una interesante fauna cavernícola; en este blog voy a poner todos los datos que tengo sobre la fauna de las cuevas de Andalucía. Y como todavía tengo mucha mecha, pues seguro que vendrán más

(*) Arriba foto tomada por el autor en la cueva de La Yedra en Villaluenga del Rosario (Cádiz) en 1976